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TORMENTA
Alberto Gabriel Ocampo
Brusco
viento
turbulento
el pardusco
nubarrón va desgarrando,
y en cortejo van pasando
los vellones encrespados por la cúpula del cielo
como pájaros informes, fatigados en el vuelo.
Sopla el sud su refrescante bocanada presurosa.
Un relámpago ha lucido su culebra luminosa;
y con estruendosa afrenta
derramó todo el quebranto
como un llanto
la tormenta.
Llueve...
Llueve...
Ojos
míos,
ya tus bríos
son despojos;
ya las nubes de la duda
como en precesión sañuda
de tus cielos diminutos por la cúpula escondida
van cruzando cual lechuzas en la noche de mi vida.
Bocanadas fugitivas de recuerdos las pasean...
Al chocar las miradas del amor relampaguean...
- Más, en vano buscan calma –
¡Truena el llanto...! Y en esta hora
precursora
sobre mi alma
llueve...
Llueve...
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